Sobre mí
Soy médica psiquiatra, especializada en adicciones y psicotraumatología, con perspectiva de género. Acompaño a personas que consultan por ansiedad, cambios de ánimo, conductas compulsivas o síntomas físicos asociados, incluidos los que aparecen en etapas vitales de la mujer, como la menopausia.
Trabajo desde una mirada integrativa y sensible al trauma, comprendiendo los síntomas como expresiones de procesos biológicos, psicológicos y contextuales, y considerando factores como estrés, vínculos, hábitos y condiciones de vida. Mi enfoque clínico no reduce el malestar a un diagnóstico, sino que lo utiliza como herramienta para entenderlo mejor y guiar un abordaje integral.
Trabajo en red con profesionales de distintas disciplinas, lo que permite derivar cuando es necesario y garantizar un acompañamiento coordinado y continuo. Cada persona cuenta con un plan individualizado de cuidado.
No creo en respuestas mágicas ni en etiquetas vacías. Sí creo en procesos cuidados, decisiones clínicas fundamentadas y espacios donde el malestar pueda ser comprendido para empezar a transformarse.
Desde los primeros pasos de mi carrera guiada por la intuición y luego por el aprendizaje formal, comprendí que la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino un estado de completo bienestar físico, mental y social, tal como define la OMS. Desde entonces entendí que cualquier abordaje clínico debía integrar cuerpo, mente y contexto, y no limitarse a tratar síntomas aislados.
Me llevó años construir esta forma de trabajar, y quiero compartirte brevemente cómo se fue armando el rompecabezas de todo lo que aprendí. Parece sencillo ahora, pero cada pieza tuvo su historia y su tiempo.

Graduación como médica en la Universidad Nacional de Córdoba, un momento compartido con mi hija y mi familia, que dieron sentido a cada paso.


Mi interés en la investigación
Desde el inicio de mi formación, me interesó la investigación aplicada a la epidemiología, los sistemas de salud y la salud pública, con el objetivo de comprender cómo estos factores se relacionan con la experiencia clínica de las personas.
Además, me interesaba abordar la salud de las mujeres, dado que muchos estudios de gran escala históricamente se centraban en población masculina y no consideraban adecuadamente las particularidades biológicas y contextuales de la mujer.
Durante la cursada de Medicina Preventiva y Social, tuve contacto con las ideas de Gianni Tognoni, epidemiólogo y sanitarista italiano, Doctor en Medicina y Filosofía, consultor de la OMS y referente internacional en políticas sanitarias. En esos años, dirigía el Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri, en Italia, donde se desarrollaban grandes estudios fármaco-epidemiológicos sobre riesgo cardiovascular, diabetes y oncología entr otros.
Tuve la oportunidad de obtener una beca para trabajar allí. En la primera entrevista en el instituto, me preguntaron cuál era mi interés principal. Tímidamente, dije que quería estudiar el impacto de la soledad en la salud de las personas. Tiempo después, me contaron que mi elección les había sorprendido gratamente.
El impacto de la soledad es un factor transversal que influye en múltiples dimensiones. Esa decisión marcó el rumbo de mi formación y de mi mirada clínica, orientándome hacia la comprensión integral del malestar humano.
Mi relación con la Psiquiatría
Elegí la psiquiatría a pesar del estigma histórico de la especialidad, asociada a diagnósticos rígidos y medicación como única herramienta. Durante la especialización fui construyendo una mirada clínica integrativa, inspirada en Henry Ey, psiquiatra francés, conocido por su visión que planteaba que la psiquiatría no puede reducirse solo a lo biológico ni solo a lo psicológico, sino que debe considerar a la persona en su totalidad, integrando: Dimensión biológica: los procesos neurofisiológicos y genéticos que influyen en la salud mental. Dimensión psicológica: la vida mental, emociones, personalidad y experiencias subjetivas. Dimensión contextual: el entorno, la cultura, la historia de vida y las interacciones sociales.
Desde 2015 integro la Asociación de Psiquiatras de la Provincia de Córdoba (APSPC), un espacio de crecimiento y aprendizaje constante. Hoy agradezco la oportunidad y el honor de ejercer la Presidencia de la institución.
Formación clínica e integración terapéutica
Comencé la especialidad de Psiquiatría en el Sanatorio Morra, donde también participé en estudios de investigación en psicofármacos, una experiencia que constituyó la base de mi formación clínica. Con el tiempo, mi interés se amplió hacia la psicotraumatología, realizando el Diplomado en Psicotraumatología otorgado por el Newman Institute, avalado por la Asociación Internacional de Psicotraumatología (IPT). En ese recorrido me formé en EMDR (con el Dr. Adrián Cillo, en un entrenamiento avalado por el EMDR Institute y la Alianza EMDR Latinoamérica y el Caribe) y otras herramientas específicas para la intervención en trauma.
Experiencia con adicciones y violencia
Antes de terminar la especialidad, me sumé al equipo multidisciplinario del centro de adicciones del Dr. Darío Gigena Parker, donde sigo trabajando actualmente.
Al principio pensé que esta experiencia me alejaría de mi interés por la salud mental de las mujeres, pero rápidamente descubrí lo contrario. Escuché historias que me marcaron profundamente. Mujeres que llegaban buscando ayuda para otros —parejas, hijos o familiares— mientras su propio malestar quedaba en silencio. Otras consultaban por consumo, muchas veces atravesadas por violencia, trauma, sobrecarga y soledad. Algunas no se animaban a hablar por miedo al estigma, otras enfrentaban situaciones donde su vida cotidiana estaba dominada por responsabilidades y exigencias que las agotaban.
Estas experiencias consolidaron mi interés por la violencia como factor de riesgo para la salud. Ese interes me llevó a trabajar en la Secretaría de la Mujer de la Provincia de Córdoba, incorporando una mirada con perspectiva de género. También participé en el diseño del Programa ADA de la obra social OSSACRA, un sistema virtual de seguimiento para personas en situación de violencia de género, que brinda acompañamiento seguro y conecta con profesionales y servicios.
En estos espacios comprendí cómo la violencia, el trauma y las adicciones se entrelazan, y por qué es imprescindible un abordaje integral de la salud mental que considere todas estas dimensiones.
Docencia
La docencia es un eje central de mi práctica profesional. La concibo no solo como un espacio de transmisión de herramientas concretas, sino como una forma de contribuir a desarmar el estigma que aún rodea a la salud mental. Creo en la enseñanza como un medio para transformar la práctica clínica, promoviendo intervenciones más seguras, comprensivas y respetuosas.
He participado en proyectos de capacitación comunitaria, he sido docente en la Escuela de Salud Pública de la Universidad Nacional de Córdoba y he recorrido hospitales de la provincia brindando formación en protocolos de urgencias y en el abordaje de personas con consumo de sustancias, destinada a personal no especialista, incluyendo equipos de enfermería.
Durante la pandemia, junto a la institución Badra, inicié una Diplomatura en Salud Mental que, gracias a la virtualidad, me permitió compartir experiencias y construir espacios de formación con profesionales de distintos países hispanoparlantes. Estos espacios no solo me permiten enseñar, sino que también me nutren profundamente, ya que el intercambio con otros profesionales enriquece y actualiza de forma continua mi práctica docente y clínica.